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Zona de guerra – Cronicas Urbanas III

Miércoles 28 de Julio de 2010 |  Autopista Famaillá – Tucuman

Alguien que conociera los paisajes de la Guerra en medio oriente posiblemente se confundiera y creyera estar en las afueras del mismísimo Bagdad,  Adonde se mire hay kilómetros y kilómetros de una nada amarillenta, el paisaje se petrificó bajo el hielo de las ultimas semanas. A lo lejos en el medio de los cañaverales se levantan grandes columnas de humo y no producto de  aviones derribados , ni una mina ni un bombardeo a un convoy de colectivos, es la quema ilegal de cañaverales y las chimeneas de los ingenios azucareros. La tarde está soleada, hay un sol radiante detrás del manto gris que las llamas ahogadas van dejando sobre los cielos, respirar se dificulta y no han habido tormentas de arena como en el Sahara pero hay mucha tierra suspendida en el aire. En el horizonte ya se divisan los edificios , parece un oasis de concreto en medio de tanto infierno, al borde de la ruta todo está quemado adonde se mire… los arboles, todo,la tierra está ennegrecida, los puentes  vencidos por el tiempo llenos de grafitis de políticos desconocidos.

En la ultima cima se divisan  siluetas de dromedarios…¿ o son camellos? parece un espejismo, parece que  ganó la ilusión… solo son llamas andinas encerradas tras los rombos de acero en un campo privado. Carteles y desvíos, maquinas y obreros, es la puerta a la gran ciudad, sumida en una niebla gris aturdida entre los gigantes, un barrilete negro se remonta sobre los techos de zinc agitado por los sueños de los últimos niños que aprendieron a usar las bolsas para otra cosa mas importante que  matar o morir. La autopista se desenrolla como una víbora dejando ver 2 grandes montañas de basura, toneladas y toneladas de desperdicios compactados que hacen sombra sobre niños descalzos que corretean una pelota en el matorral, debajo de ellos , en las profundidades el agua hacia el Río Salí agoniza envenenada.

La Ciudad aún no duerme de su guerra matutina, sobre el asfalto tibio todavía quedan vallas sin usar y  el estiércol de la policía montada recuerda a la transparencia de los representantes del pueblo que ha sido bombardeado a su economía una vez mas hoy, papeles y carteles decepcionados adornan las ultimas calles a la dignidad. Tucuman ARDE de verdad.

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