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Leyes de la calle

plaza

Parece otro día mas en la Plaza Independencia, el cielo gris y lluvioso se detiene, y parece detenerse el tiempo también cuando uno se sienta a mirar todo ese hormiguero moverse por las aceras húmedas del gran San Miguel de Tucuman. La tarde apaga los últimos rayos de sol que huyen entre los nubarrones … una figura débil y delgada se va dibujando entre la multitud, camina perdido… o más bien buscando algo imposible de encontrar, parece salido de un espejismo, parece el ultimo guerrero de una tribu extinta del primer pueblo de esta humanidad… alto y  joven como la noche que inminentemente va caer sobre todos, con las zapatillas rotas y la piel sucia de dolor . Camina lento como quienes no conocen el tiempo, camina lento como quien resigna sus ultimas fuerzas a una muerte rápida … se acerca a cada banco de esta plaza… extiende su mano  y reparte unos retazos de papel  con los que pide  “una ayuda” … no hay intercambio de palabras, todo es autómata, fríamente comprendido… una moneda a cambio de un “gracias” , una limosna para gastar en comida… o para pagar algo de aquello que anestesie sus maltrechas realidades…

El “flaco” tendrá unos 17 años , quizás menos, quizás mas… ,  recorre hasta el ultimo de los bancos de esta cuadra… de pronto entre los naranjos se acerca una joven en mismas condiciones ,de su edad o mucho menor con un bebé en brazos , ella lo enfrenta … el la ignora… ella insiste con insultos… disimula mientras mira en todas direcciones como esperando no arruinar su propia “actuación”, lo maldice y el  le responde con el derecho que le supone su existencia en el mismo abandono. Discuten un poco, ella se encarga se recordarle las  leyes de la calle, que este es su “territorio” , que este es su lugar y que el lo está invadiendo… como si cada metro cuadrado de esta maldita ciudad hubiese sido segmentado y repartido entre los pobres para mendigar… como si se tratase de una miserable empresa retrato de la industria de este sistema corrupto y exterminador de almas. El sigue repartiendo sus papelitos y ella se vuelve mas agresiva, se saca su zapato derecho y  se lo tira… el flaco se aleja lo suficiente… ella   grita llamando a alguien mas , otro muchacho que camina a toda prisa bajo la mirada muda de la estatua de la libertad, el flaco se detiene frente de el, y el muchacho lo mira desafiante, lo empuja, y luego descarga un golpe seco en el pecho del flaco que resuena en todo el paseo, una pareja de turistas a 2 metros de ellos miran sin mover un dedo, cruzando la calle el policía de la Casa de Gobierno se esconde detrás de los portones del Palacio , el mundo sigue girando mientras nuestros ojos se llenan de bronca e indignación… el agresor nos mira, nos presiente… y cuida sus próximos movimientos… el flaco no se defiende… no tiene mas fuerzas… el golpe sobre su cuerpo le recuerda que  aquí gana el fuerte… que en la calle el mas fuerte somete al mas débil, que aquí en la calle la violencia pisotea y  domina a las palabras…

El flaco recupera sus últimos papelitos y sus pocas monedas recaudadas, se retira con la mirada en el suelo, se pierde entre la gente, entre las sombras de las cruces mudas de los templos cristianos, sobre la basura de los ciegos ciudadanos , en la oscuridad de esta selva de concreto … de un Tucuman que sigue ardiendo…

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