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La odisea de volver a casa

Al final de cada jornada la ciudad lentamente vuelve a la calma, las calles comienzan a vaciarse , los estudiantes regresan a casa, al igual que algunos trabajadores quienes luego de otra extenuante jornada laboral vuelven a sus hogares con sus familias mientras otros se dirigen a sus lugares de trabajo donde los encontrará la madrugada hasta el amanecer, cansados jovenes y viejos cumplen con el ritual de cada noche peregrinando hasta la Estación Central de Omnibus de San Miguel de Tucuman pero este Jueves  es diferente…

Las plataformas lucen más desiertas que de costumbre, son aproximadamente las once de la noche en punto y no queda colectivo alguno, salvo una unidad de “La Veloz del Norte” que intenta atravesarse sobre la calle de ingreso cerca de las primeras plataformas al igual que un nutrido grupo de trabajadores de esta empresa, muchos de ellos choferes que mantienen una protesta conjuntamente con el gremio de UTA en todo el país .

A lo largo de la terminal los últimos pasajeros desconcertados miran en todas direcciones, las butacas vacías, algunos efectivos policiales esperan dispersos en las ultimas plataformas por si acaso cargando palos y escudos. Mientras tanto la Avenida W. Posse hace las veces de terminal, los pasajeros deben cruzar hasta allí para abordar los pocos y últimos colectivos. Junto al alambrado que divide la Avenida de la Terminal la gente hace fila a la intemperie en el frío mientras espera que los transportes se pongan en marcha, ni agentes de transito ni policías ni seguridad privada de la terminal protegen a los pasajeros.

Otra vez ha quedado al descubierto la delgada linea entre la protesta justa y el atropello a los derechos de los demás ciudadanos. En este caso, el conflicto interno de una empresa de transporte en particular afecta e impide al resto de  pasajeros abordar con normalidad para emprender el viaje a sus destinos, una falta de respeto hacia quienes regresan demasiado cansados como para tolerar inconvenientes de este tipo ( como si viajar apretados, en unidades sucias todos los días no fuese suficiente ). ¿ Por qué siempre acaba pagando el pasajero que no tiene ni arte ni parte en los conflictos ,por algo que es pura y exclusiva responsabilidad de los dueños de las empresas, los gremios, y las autoridades respectivas encargadas de controlar el transporte?.  Tucuman… Arde.

 

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