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San Javier, a minutos del infierno

Antes que nada les doy la bienvenida por que reabrimos el blog, por ahora estamos haciendo algunos retoques y actualizando las publicaciones antiguas de modo que es probable que por un tiempo no se vean posts actualizados de los ultimos meses. Gracias a todos los que nos pedian el regreso, aqui estamos, de nuevo al ruedo, afilando la tecla para escribir más que nunca:mrgreen:

Ahora bien, volviendo a lo nuestro, este Domingo estuvimos paseando por las serranías de nuestro Tucumán, más precisamente por San Javier, uno de los destinos más famosos y concurridos de la provincia, sin más preámbulos les dejo a continuación mi crónica de viaje😉.

Después de muchos años, volvía a este hermoso lugar ubicado a pocos minutos de San Miguel de Tucumán, tan solo 25 km de distancia nos aguardan una invitación a la aventura y la tranquilidad.

Salimos  de San Miguel cerca del mediodía, luego de cargar algo de combustible extra por si acaso, cruzamos la ciudad hasta llegar a  Yerba Buena por la Avenida Aconquija a través de donde comenzariamos a subir el cerro. Para llegar a San Javier existen  2 rutas muy conocidas, una a través de la ruta nº 338 por la localidad de San Pablo y otra (la que tomamos nosotros ) por Yerba Buena, ascendiendo por ruta nº 340.

Para los que no sepan este fue mi primer viaje de montaña conduciendo un automovil, así es que los días previos me dispuse a pedir consejo de los conductores expertos. Algunos sencillos tips que me sirvieron mucho y que son muy importantes a la hora de una conducción segura y tranquila. Entre algunas de las recomendaciones les apunto las siguientes que seguramente les serán de mucha utilidad:

En el ascenso:

  • – Subir hasta en 3era marcha
  • – Tener cuidado con los ocasionales ciclistas, motociclistas y “patinadores”
  • – Llevar caramelos de menta o pastillas para evitar el apunamiento (también sirven chicles, la idea es tener la mandibula en movimiento para evitar que los cambios de altura afecten nuestro cuerpo)
  • – Concentrar la mirada en la linea derecha de nuestro carril como para tener una referencia, no tanto en el otro vehiculo que viene en sentido contrario.

En el descenso:

  • – No hacer rebajes
  • – No poner cambios, bajar en 2da marcha
  • – Nunca descender con el motor apagado
  • – No embragar (solo en tramos con no demasiada pendiente y siempre que sea necesario)
  • – Utilizar el freno solo cuando sea necesario, por ejemplo para reducir velocidad o para detenernos completamente, siempre con sumo cuidado.

Otros consejos míos, llevar:

  • – Mucho abrigo ya que con el correr de las horas desciende muchisimo la temperatura
  • – Botiquín de primeros auxilios, uno nunca sabe cuando los va necesitar.
  • – Teléfono celular con bastante batería y con credito
  • – Linterna
  • – Herramientas (para el auto)
  • – Un mapa de la zona o un GPS
  • – Una manta
  • – El infaltable equipo de mate
  • – Calzado cómodo y acorde al terreno
 MUY IMPORTANTE:
  • – Consultar los pronósticos del clima para los días en que viajaran, una opción es informarse en la web del Servicio Meteorológico Nacional
  • – Tener 4 ojos y MUCHA PRECAUCIÓN. Como me dijo @quintanaga : “con prudencia por que al cerro se lo respeta”

 

Luego de pasar la comisaría de “El corte” el camino comienza a volverse más sinuoso, el estado de la ruta es optimo, bastante bien mantenida, salvo algunos pequeños tramos donde puede uno encontrarse con algunas imperfecciones sobre el asfaltado. Uno de los principales peligros de esta ruta es la presencia de curvas cerradas donde la ladera de la montaña bloquea absolutamente la visión hacia adelante por lo que uno no puede ver el vehiculo que viene en sentido contrario, aqui es muy importante venir muy atentos y dar lugar suficiente para el paso de los vehiculos que vienen bajando. Como advertencia en estos casos es recomendable tocar bocina en este tipo de curvas de modo tal que el conductor que viene del otro lado pueda saber que se acerca otro vehiculo. Personalmente tuve problemas con un par de curvas bastante cerradas y muy empinadas, en una de ellas el auto se detuvo por falta de potencia, ojo con eso, afortunadamente no traía vehiculos detrás mio, en la segunda curva complicada, en 3era marcha pude pasarla sin problemas.

Hay que tener cuidado también en algunos tramos con unos pequeños “canales” junto a la ruta (probablemente para desague pluvial ), ya que en caso de introducir la rueda allí podríamos dañar el vehículo .

Más allá de los peligros y los recaudos, el viaje hasta la cima es un verdadero himno al disfrute, es como adentrarnos en un tunel natural, al refugio de la selva y del inmortal verde de la vegetación que nos acompaña en cada tramo, entre las luces y sombras el ascenso nos transmite toda la paz…

Una vez en la cima, San Javier nos recibe con brazos abiertos, el clima coincidió con el pronostico que consultamos en la web del Servicio Meteorológico Nacional: nubosidad variable, que sin embargo deja pasar un radiante sol que nos mantiene cálidos pese a la brisa helada.

El Hotel Sol San Javier con sus nuevas habitaciones en construcción es una de las edificaciones que impera en el paisaje, luego del Cristo Bendicente, obra del escultor Juan Carlos Iramain, ¿ Sabían que este escultor nació en la ciudad de Famaillá ? su procedencia era desconocida incluso por los propios famaillenses hasta que un grupo de estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNT (integrado por jóvenes de dicho municipio del interior tucumano) en una investigación académica lo descubrieron y difundieron, a partir de entonces el municipio de Famaillá decidió bautizar con el nombre del escultor a un Museo a Cielo abierto que expone esculturas de artistas locales y regionales. Triste destino de olvido tuvo Iramain despues de muerto, tanto es así que el Museo Juan Carlos Iramain, lugar que fuera su hogar y taller por muchos años en vida, donado por el mismo a la ciudad de San Miguel hoy luce ruinoso, a principios de 2011 denunciabamos su deterioro ante la mirada esquiva de las autoridades responsables de la protección del patrimonio cultural de nuestra provincia.

Pero volviendo a San Javier,  llegamos contentos de haber conseguido nuestro objetivo primero, el de llegar hasta la cima, nos estacionamos a la vera de la ruta bajo el Cristo Bendicente. Ni bien abrimos las puertas del auto un niño nos pide monedas, una postal que me sorprende y a la que estamos muy mal acostumbrados en las calles tucumanas. Son varios los niños que corren detras de los turistas que pasean por San Javier, unos mendigan , otros se ofrecen a cuidar los vehículos, son niños de entre 7 u 8 años de edad, bien vestidos, y hasta más felices (bailan sonrientes con la musica que sale de unos parlantes en un carro tirado por un auto particular), en comparación a los mal nutridos, mal vestidos, poco aseados y tristes niños que lavan parabrisas en los semaforos, venden estampitas en los colectivos o piden monedas en la estación de colectivos en el Gran San Miguel de Tucumán. Encontrarnos a estos niños a 1.200 metros sobre el nivel del mar nos recuerda que Tucumán arde a cualquier altura. Si bien para el tucumano promedio ya es parte del paisaje urbano ver estos niños en la calle, soy de los que cree que los niños deben estar protegidos por sus familias o tutores, aun mas por el Estado y que no deben estar solos corriendo peligro en la vía pública.

A los pies de la escalinata que nos lleva hasta la gran escultura se encuentran los puesteros que venden comidas tipicas, golosinas y artesanias, un cartel escrito a mano advierte a los padres “nene rompe, padre paga”, una rara traducción del tucumano básico sin escalas al porteño neutro.

Disfrutamos de un improvisado y rico almuerzo  a la canasta en la cima de la loma, contemplando las serranías hacia el oeste, y la pálida vista de las ciudades de Yerba Buena y San Miguel de Tucumán hacia el este filtradas por una espesa nube de polución, más al sur se alza una columna de humo negro , seguramente algún lejano cañaveral que arde impune como siempre.

De repente un invitado inesperado se hace presente en nuestro almuerzo, un perro de la zona se detiene frente a nuestros “manjares” , no mueve ni un pelo, parece un estudiante de arte oficiando de estatua viviente, poco a poco, y aprovechando nuestra distracción comienza a acercarse lentamente a nosotros… o mejor dicho: a nuestra comida, tras fracazar en su intento se va el mejor amigo del hombre, y a los minutos llega otro, y otro, y otro mas. Como si fuese una iniciativa del ente Tucumán turismo para que cada turista tenga su perro, miramos a nuestro alrededor y en cada una de las ruedas de turistas sobre el pasto hay uno o más perros que esperan pacientes y en silencio un convite de comida.

Este era el perro de Matusalén, ni dientes tenía el pichicho:mrgreen:

Con el correr de las horas y con la caída de la tarde la llegada de turistas se vuelve incesante, la tonada porteña se impone en el murmullo. Bajo la escultura del Cristo a puertas cerradas por la calefacción se encuentra el “centro de interpretación Carlos Iramain”, un cartel advierte los precios “$5 mayores – $4 menores”, ( ¿ la sucursal del cielo ?😀 ).

De repente la atención de los turistas es atrapada por una avioneta que se acerca a todo motor hacia la escultura y planea muy cerca de los cientos de ojos curiosos que aprovechan para tomar fotografias y filmar videos de la aeronave con sus dispositivos digitales, nosotros no perdemos la oportunidad.

Un oficial de policía vigila atento entre la multitud, amablemente nos informa nuestras dudas.  Otro dato a tener en cuenta: el uso de los baños tiene un costo de $1 por persona.

Una mujer que vende pan casero junto a la ruta nos comenta que el Sabado estuvo llenisimo de turistas de todas partes, muy accesible la señora charla con nosotros, es que aqui la gente de los cerros es muy amable, cualquier información que necesiten pueden preguntarles, siempre desde el respeto los lugareños  sabrán responderles.

Eso de las 5 de la tarde comenzamos el descenso, retomamos la ruta y empezamos con la vuelta extremando la precaución, con el vehículo en segunda marcha y usando el freno lo mínimo e indispensable para evitar problemas. Muchos vehículos también comienzan a bajar, los demás descenderán en unas horas antes del anochecer.

Decidimos detenemos en el primer mirador que encontramos, nos disponemos a matear mientras nos despedimos del corazón de la montaña, este es uno de los lugares en el trayecto especialmente acondicionados con merenderos desde donde uno puede detenerse a contemplar la ciudad con algo de suerte si es que la nubosidad o la contaminación así lo permiten. Junto al barranco una docena de adolescentes rien y se corretean los unos a los otros, están fumando marihuana que luego esconderán dentro de sus motocicletas. San Javier también se ha convertido en la fumata de tantos jovenes tucumanos que suben a drogarse, como quien escapa al infierno tucumano y necesita con suma urgencia un pasaje al exilio terrenal en experiencias extrasensoriales, anesteciados. Casi sin querer hemos convertido a la montaña en el reflejo de lo que somos , una imagen alterada para deleite del turismo, una sociedad miserable entre la basura alrededor del contenedor, y el porro al borde del abismo. El cielo aqui es espejo de nuestro infierno, a pocos minutos del Nuevo Ibatín, aqui San Javier también arde.

Con la noche ya encima terminamos nuestro descenso, después de haber pasado una jornada genial, esperamos volver pronto y continuar viajando por  la provincia para contarles en el blog😉 . Hasta la próxima!

Un comentario el “San Javier, a minutos del infierno

  1. Me gustó el post, bien narrado y multimedia, te felicito.

    Algo que hacemos con mis amigos de vez en cuando es ir a San Javier de noche, allí a metros del Cristo pudimos ver a varios zorros que salieron de sus escondrijos por la seguridad que sentían en las horas de la madrugada.

    También un par de veces nos internamos con linternas entre el follaje, es increíble la sensación de como el verde de la naturaleza te come y pasas a formar parte del lugar.

    Fui por Horco Molle de día y subí por el clásico camino de la reserva, si uno recorriera ese trayecto seguido adelgazaría fácilmente🙂

    En otra oportunidad visité la cascada!

    También nos quedamos un rato en el auto cerca de la ciudad universitaria, y hasta nos espantaron con gritos. 8)

    Y tuvimos noches completas quedándonos en un mirador con Fernet y Coca conversando de cuentos de miedo mientras escapábamos del calor de la ciudad en verano.

    Son hermosos nuestros cerros, sitios llenos de poder, y que nos brindan maravillas si sabemos observar.

    Hace tiempo escribí un post al respecto: http://www.tucumanga.com/2007/10/15/los-cerros-tucumanos/

    Saludos leo, un abrazo😉

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