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Inseguridad ¿defenderse o no defenderse?

Chavez después de la pelea con Maravilla Martinez, vale a modo ilustrativo la foto:mrgreen:

Hace tiempo que he venido pensando en escribir acerca de la inseguridad, es que estamos tan mal acostumbrados a ella, todos hemos sido expuestos a ella de algún modo y tenemos una percepción tan distorsionada pero tan real a la vez sobre el tema… sin dudas es muy complejo, así que para no extenderme demasiado y no aburrirlos es preferible ir por partes.

Tucumán es una provincia insegura, más, menos, insegura al fin, y este ha sido una de las cuestiones más problematicas de la Gestión Alperovich, incluso ha llegado a poner en riesgo la mismisima permanencia del Gobernador en su cargo cuando el caso Lebbos provocó un pequeño tsunami de renuncias. Pero a pesar de que se han equipado a nuestros policias con vehiculos, telefonos celulares (con los que vigilan virtualmente la vía pública mientras envían mensajes de texto en horario laboral )  y se ha dotado a algunas ciudades con cámaras de vigilancia en la vía pública (cosa que detesto por que pone al ciudadano común en la mira y lo tilda de potencial criminal) los atracos se siguen sucediendo, con una violencia que da escalofríos, y la lista de victimas fatales de los hechos delictivos se sigue engrosando mes a mes.

Conversando con un amigo me contó que este fin de semana por la noche intentaron robar a su hermano. Esto sucedió en Famaillá, el hermano (que tiene alrededor de 20 años ) acababa de llegar a su casa en su motocicleta, al detenerse en la vereda notó que el portón del enrejado de su casa  estaba cerrado con candado, su Padre estaba dentro, pero no sospecharía nada hasta el final de los acontecimientos. Mientras tanto afuera un par de precoces delincuentes inmediatamente comenzaron a apedrearlo, ambos habían sido vistos por el atacado merodeando en la zona en otra motocicleta minutos antes, uno de ellos se acercó y comenzó a golpearlo, a forcejear  con el para intentar robarle la moto, pero antes su dueño había logrado ponerle el seguro al rododo y había arrojado su celular junto con sus demás pertenencias de valor del otro lado de las rejas de su casa dentro del jardín.  

Sin poder ingresar a su propia vivienda, y acorralado por los malvivientes se resistió, pese a los golpes el primer atacante no pudo derribar a su victima quien por su estatura y por su contextura fisica resistía bastante bien defendiendose, al ver esto el segundo delincuente se acercó para completar el ataque y ayudar a su complice, así fue que golpeó al hermano de mi amigo hasta hacerlo caer. Mientras tanto, en la esquina de la cuadra se encontraban un grupo de jovenes vecinos tomando bebidas alcohólicas, al ver lo que estaba pasando corrieron  a socorrer al muchacho, cuando llegaron lograron reducir a los delincuentes – botellazo en la cabeza a uno de ellos incluido- , y no contentos con esto comenzaron a hacer justicia por pata propia… si, comenzaron a patearlos.

Finalmente e increiblemente ambos malechores consiguieron escapar malheridos, uno de ellos se escondió en una casa a pocas cuadras del lugar, luego le pediría llorando a la policía que se lo llevase para que no le siguieran golpeando. La bronca fue de la victima ya que en  la comisaría de Famaillá le dijeron que no podian hacer nada porque  al ser menores de edad y al no haber concretado el robo no podían detenerlos, el tipico “entran por una puerta y salen por la otra”. 

Este intento de robo no había sido el único que había sufrido la familia de mi amigo últimamente, me comentaba que tiempo atrás unos tios suyos, en oportunidad que descendían de su auto, la pareja fue abordada por un – también joven –  malviviente que apuntó por la espalda a la esposa, quien dejó caer por el nerviosismo la cartera y el celular que traía en las manos en esos momentos, el marido al darse cuenta de la situación inició una pelea cuerpo a cuerpo hasta hacer huir al criminal,pero no sería hasta entonces cuando se percató de que estaba armado, tras dejar el revolver tirado en la calle durante la huida. Resultó ser una réplica. un arma de juguete.

Como estos relatos de inseguridad hay muchos y comunes entre nuestros conocidos, es casi un tema recurrente entre amigos o en las reuniones familiares, comentario inevitable en el taxi o en el colectivo, siempre presente en cada uno de los medios de comunicación, y de tan omnipresente que está el tema estamos siempre al borde de naturalizar no solo la inseguridad sino también el miedo, tomarlo como algo natural, inevitable, inmodificable. Pero no siempre sucede que la victima se resiste, y lamentablemente en algunos casos en que si lo hace los resultados son fatales.

Más allá de las anécdotas, la valentía de resistirse, queda la pregunta ante la posibilidad de ser una próxima victima ¿enfrentarse o no a los delincuentes?, esa es la cuestión.  Si hay algo que genera la inseguridad es potenciar la vulnerabilidad, ese miedo terrible de creer que alguien tiene el poder de decidir robarte y hasta decidir si te mata o te deja vivir para contarlo, de tal modo que nos deja inmoviles, presos, rehenes del temor. Si bien como en estos casos uno puede llegar a resistirse y tener  esperanza de vencer en una pelea cuerpo a cuerpo, el riesgo es grande cuando se desconoce si portan algún arma, ya que de tenerla seguramente no dudarán en usarla, y siempre surge la pregunta ¿tu vida vale más que un celular, una moto, o un par de zapatillas? , es decir, ¿vale arriesgar tu vida por defender algo que tiene repuesto  o sustitución?. También es cierto que no por que podamos reemplazar lo que nos roben uno debe andar desprendido por la vida dispuesto a ser robado, pero sin duda hay que poner esto en la balanza en caso de ser victimas de un asalto. En los casos que relaté aqui hay un denominador común, las victimas no tuvieron miedo, o al menos no permanecieron pasivas, sino que se defendieron, y esto es muy importante más allá del riesgo, no temer, defenderse, no siempre es posible, pero es necesario.

El miedo en nuestra sociedad , pienso, hace mucho más daño del que hace la inseguridad si bien son temas relacionados, esta es hasta en cierto punto relativa, muchas veces exagerada por los medios masivos de comunicación que se alimentan del morbo del público, en cambio el miedo es muy real, infundado muchas veces, mal interpretado y hasta innecesario, pero está en nosotros, entre nosotros. Hay gente que jamás fue asaltada, pero vive entre rejas, bajo 7 llaves, paranoica de las noticias policiales, y pensando en lo insegura que está la calle, que lo es y no quedan dudas, pero el miedo potencia esa sensación a niveles insanos. Es el mismo miedo el que sirve en el discurso de la inseguridad de quienes se valen de la ella para “lucrar”, sean miembros de las fuerzas policiales , los ladrones de guantes blancos en su despacho, o los mismisimos ladrones de gallinas, utilizan o se valen del mismo discurso del miedo para llevar a cabo el robo perfecto (sin mencionar todo el beneficio economico que implica la inseguridad  en el negocio millonario de quienes forman parte del rubro de equipos de seguridad en alarmas, blindados, armas, etc.). Muchas veces no es el hecho de que el delincuente sea poderoso, la sola amenaza de dañarnos o dañar a un ser querido infunde tal miedo que logra su objetivo paralizando, no son las armas, es el miedo, y la violencia que implica imponerlo.

Talvez en estos casos el mejor aliado es la calma, pensar cada acto, aunque muchas veces pese más el instinto de supervivencia, inevitable.

También un desencadenante de esta situación de inseguridad es la poca representatividad, la gente se siente tan o poco representada por las fuerzas que deben resguardar el orden y la seguridad de la ciudadanía, que  se siente desprotegida y piensa que la sociedad bien se vale para defenderse sola a si misma hasta de los delincuentes más peligrosos, y así nos encontramos con casos de justicia por mano  propia, gatillo fácil, transeuntes ocasionales que se solidarizan y le propinan una paliza al delincuente, transformándonos en bestias irracionales con palos y piedras. Me viene a la memoria aquel caso donde unos peatones patearon furiosamente a un niño que había robado a un peatón en una avenida, o al menor que intentaron linchar en una peatonal capitalina en otra ocasión cuando en un intento de robo casi provoca un accidente con  el cochecito del bebé de la victima.

Hablando de la falta de representatividad recuerdo el caso de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, hace algunas semanas se instaló la polemica al decidir en asamblea estudiantil la expulsión de la guardía policial dentro del predio, no por un mero capricho, sino por la ineficacia de los uniformados, los robos se sucedían en las narices mismas de los policias, pero no hacían nada para evitar los asaltos, en la parada de colectivos o en el parque 9 de Julio, los policías no estaban cumpliendo con su trabajo. Algunos estudiantes habían propuesto que desde entonces los compañeros deberían protegerse entre ellos. Uno puede debatir si tenemos la policía que merecemos, pero en una población estudiantil donde las mayorias son mujeres – y sin animos de ser machistas – , pensar que podrían defenderse por si mismas en caso de ser victimas de un intento de asalto o de violación es correr un riesgo muy grande, pero es a eso a lo que empujan situaciones como esta, de tener en nuestra provincia efectivos policiales que no solo no cumplen con su trabajo de cuidar a la ciudadanía, sino que son corruptos, mal educados, y un largo etcetera de defectos que han golpeado malamente la imagen de la policía de Tucumán.

Esto no queda solo en una mala imagen, es una falencia grave, es un problema importante en la calidad de recursos humanos con la que cuentan nuestras fuerzas policiales, aquí es donde vemos que de nada sirve el armamento o las nuevos vehiculos para más patrullaje, siquiera las innovaciones tecnológicas, el problema es quienes son los que se visten con el uniforme dela policía y salen a las calles para cumplir con un trabajo para el que no son aptos desempeñar. Vale preguntarse porqué algunos aspìrantes a ingresar a la Policía de Tucumán aprueban con tanta facilidad en la Facultad de Educación Fisica, testimonios al respecto de los estudiantes de dicha Facultad encargados de tomar los examenes físicos  son “moneda corriente”.

 

La falta de una fuerza de seguridad publica eficiente, y las falencias de la Justicia, provocan que todo recaiga en la ley de la selva, y que cada uno haga justicia por mano propia, y así lejos de diferenciarnos de la inseguridad que nos azota, nos volvemos parte de ella, nos volvemos bestias regidos por la ley del Talión. Ojo por ojo, diente por diente. Primitivo, pero cómo juzgar a la vez a quienes creen en esto… si matasen a tu hermano u a cualquier familiar, o a tu novia, o a tu mejor amigo… y aquí entra en acción un segundo factor: el odio.  Quien ha sido victima de la inseguridad o tiene algún allegado que lo ha sido, puede tomar 2 caminos, o consolida un resentimiento y se llena de prejuicios, lo que genera más violencia, o combate el flagelo por ejemplo desde la concientización de la sociedad a través de su testimonio o informando al respecto, involucrándose en Organizaciones, Instituciones, y demás organismos dedicados a paliar esta problemática.

Es lógica pura, de nada sirve aumentar el numero de efectivos y dotarlos de mayores herramientas si no son aptos para cumplir con la función que se les asigna como guardianes del orden. El problema no es ni cuantos ni dónde ni cómo, el problema es quienes. Al paso que vamos solo una movilización seria de nuestra sociedad, un debate urgente, y un cambio profundo en nuestras fuerzas acompañado de la decisión responsable de los funcionarios puede paliar en parte esta situación, aunque esta no sea la raiz misma del problema, sin dudas revertiría el panorama.

Es verdad, podemos defendernos, pero estamos pagando jugosos sueldos mediante el Estado a personas que no tienen vocación de defendernos, ni de hacer cumplir la ley. Ya ni siquiera se gastan en patrullar las calles por que – se supone – una cámara de vigilancia lo hace por ellos, qué cómodo! qué fácil! ganarse el dinero parados en la vía pública mandando mensajes de texto, mirando mujeres, engordando, coimeando, abusando del poder que no les pertenece. Qué fácil. Necesitamos una policía que haga bien su trabajo, y superiores idoneos, que esten a la altura de las circunstancias, lamentablemente nuestra policía está llena de basura, necesitamos alguien que la quite,una limpieza profunda, pero es basura pesada, difícil deshacernos de ella. Defendernos a nosotros mismos de la delincuencia es una opción, pero no todos tienen el entrenamiento y el conocimiento necesario que implican las técnicas de defensa personal, algo para lo que las fuerzas de seguridad si están… o al menos si deberían estar preparadas en el mejor y más utópico de los casos.

Por otro lado tenemos una delincuencia cada vez más agresiva, mucho más violenta, más precoz, más fría, dispuesta a todo,hasta matar, no roban  para sobrevivir,  roban para morir… en el abismo de un vicio, para comprar cualquiera de esas  drogas que  van matando lentamente, son esa generación sin futuro a la que no le importa nada por que nadie nunca se interesó en ella, excluyéndolos, y ahora salen a oficiar de parcas, arrebatando vidas a su paso, la vida no vale nada para ellos, ni la propia ni la ajena. Sabernos miembros de esta sociedad es también sabernos complices de esta realidad que nos vuelve como un boomerang a pegarnos donde más nos duele. Hacernos cargo de la realidad de la que directa o indirectamente somos parte es también apostar a modificarla.

Por último bien vale tomar recaudos, ser precavidos, y observar mucho donde estamos, con quienes estamos, por que los delincuentes eligen a sus victimas, cuanto más preparados estemos, cuando más cuidadosos seamos, menos probabilidades habrá de ser victima de algún hecho delictivo. No es la solución, pero es lo mejor que podemos hacer, cuidarnos, y cuidar a quienes queremos, hasta que alguien recuerde sus obligaciones Democráticas y decida ponerse los pantalones Institucionales a tiempo, o será quizás, llegado el día en que el Pueblo decida ponerle un pañal frío a esta situación.

¿Fuiste victima de la inseguridad o conoces alguien que si lo fue? ¿ te defenderías? ¿ qué opinás de todo esto ? comentalo más abajo.

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