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Violencia academica

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Lo sucedido hoy en el Rectorado sobrepasó los limites y lamentablemente los estudiantes de la universidad pública tucumana estamos bastante acostumbrados a lidiar con esta violencia institucionalizada.

Todos queremos volver a clases, necesitamos volver a clases, pero tampoco se puede hacer la vista a un lado por que los docentes como muchos otros trabajadores tienen derechos y cuando son atropellados deben luchar por lo que les corresponde. Los estudiantes luchamos el año pasado exigiendo seguridad, nos organizamos y luchamos, el conflicto se fue dilatando en el tiempo y al igual que ahora los mismos argumentos se expusieron cuando la salida no parecía cercana.

Lo que se vio en las puertas del Rectorado va en contra de cualquier espiritu democratico, atenta contra la democracia misma de esta centenaria Institución y puso en peligro  físico a los Alumnos. Lo peor es que muchos de los personajes que protagonizaron los incidentes se desempeñan como personal de seguridad en la universidad, esa gente es la que nos cuida, esa gente que empuja, te toma del cuello, te ahorca a traición por la espalda, te insulta, te escupe y amenaza. Esa gente que se supone adulta está peleando contra jovenes en desigualdad de condiciones que luchan acompañando a los docentes.

Todos queremos que se retorne a la “normalidad” pero en estos terminos no, con la violencia no, atacando al estudiantado que sostiene e integra nuestras aulas NO.

Comprendo que para los estudiantes de otras provincias esta situación es angustiante, sabemos que todo está caro, los alquileres, el transporte, etc. esa es una realidad que sufrimos todos los estudiantes en mayor o menor medida, tenemos amigos de otras provincias que lo padecen, y esto no es nuevo viene de hace años por que las luchas fueron varias. Pero no se olviden queridos estudiantes de otras provincias que fue esta Universidad la que se expandió históricamente hacia otros puntos de la región para llevar el progreso, no se olviden que cada una de esas estrellas en el isologo de la UNT son ustedes también, y eso significa que a esta universidad pública como  a cualquier otra del país hay que defenderla, por que es nuestra, por que es nuestro futuro, y creo señores de ninguna manera puede enorgullecernos el futuro de una universidad recuperada a los golpes con tanta violencia como la que vivimos hoy.

Que no manipulen esa angustia para que algunos sectores conformen el argumento perfecto por la falta de respuestas que deben ser dadas por el Estado, un Estado que debe escuchar al trabajador y sentarse a dialogar. Porque esa misma angustia es hoy utilizada para justificar los hechos de violencia que se vieron en el Rectorado.  Esa marcha pacifica que comenta la Rectora se ha visto completamente empañada por los violentos que lideraron y protagonizaron los retratos de la jornada.

 

Al margen de que compartamos o no ideas y causas, la violencia no es de ningún modo la solución y lamentablemente en esta provincia es utilizada como cortina de humo para desprestigiar las luchas legitimas, desafiando y agitando los que deberían dar respuestas responsables y señalando, culpabilizando luego de todo a quienes son victimas.

Este es el argumento que algunos medios de comunicación difundirán esta semana, que los violentos son los alumnos y los docentes, no quienes realmente fueron a ingresar a un edificio tomado, intentando acceder por la fuerza y con tamaño nivel de violencia.

Dirán que la toma también es violencia, no permitir a otros compañeros tener clases también, ciertamente lo es en algún punto y no se justifica pero es a esto lo que ha llevado la falta de respuestas y soluciones durante tanto tiempo.

Es cierto que en medio de todo esto hay una puja de ideas, de posturas políticas, pero de ninguna forma responder con más violencia es la solución, no hay que dejarnos confundir ni ser ingenuos, convertirnos en bárbaros con palos y piedras de ninguna forma puede ser el espíritu de una universidad.

Todos estamos sufriendo en primera persona las consecuencias destructivas de esta situación, no solo la falta de clases, la universidad misma se está vaciando, algunos no retomarán sus estudios, otros se pasarán a las universidades privadas que afilan los colmillos y les hacen lugar bajo sus alas. Hay que parar con esto, hay que volver a llenar las aulas pero para eso hay que dialogar, es la única vía posible para seguir sosteniendo la universidad pública, con la violencia mis estimados… no hace falta ni ingresar a la universidad se recibe ud. de violento desde la calle nomás.
Una imagen vale por mil palabras, a continuación les comparto material audiovisual que ustedes no verán en algunos medios tradicionales de comunicación pero se encuentran disponibles en las redes sociales subidos por periodistas, fotógrafos y video periodistas que cubrieron los incidentes e incluso algunos fueron agredidos por los personajes violentos. Esto no puede repetirse, esto va más allá de un conflicto salarial, es violencia directa contra el estudiantado, contra la prensa, y en definitiva contra la sociedad que integramos todos y a la que se supone sirve una universidad pública.

Sean ustedes quienes contrasten la información:

La versión “oficial”:

 

“Nosotros tenemos personal de seguridad del Rectorado agredido, lastimado, la última agresión ha sido la agresión con gas pimienta al personal de la Universidad Nacional de Tucumán” Rectora Alicia Bardón

 

Videos suministrados por Agencia de Prensa Alternativa

Fotografías difundidas en twitter:

 

 

 

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