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Tucuman Arde en Buenos Aires


El finde pasado realizamos un viaje “diplomático” a Buenos Aires,  lejos del pago uno aprecia otros detalles de lo propio y lo ajeno, a continuación algunas apreciaciones sobre la famosa ciudad de la furia.

El viaje fue largo y cansador, en esto quiero recomendarles la importancia de estar bien descansados a la hora de conducir, el sueño es un compañero indeseado de los largos trayectos, un segundo que cerramos los ojos puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, por eso parar a dormir o a cambiar de conductor es tan imprescindible como el uso de los cinturones de seguridad.

Cuando uno atraviesa Santiago del Estero se encuentra con una ruta en buenas condiciones por que tiene peaje, los precios son accesibles ($8 para autos aproximadamente), pero a medida que uno ingresa a Bs As la relación precio calidad del camino cae estrepitosamente, los precios rondan los $25 máximo (con los últimos aumentos) y el estado de las autopistas deja mucho que desear en cuanto al mantenimiento.

Transitando esos paisajes urbanos podía apreciar y entender mejor el engranaje que aceita esta ciudad, cuando uno accede saltan a la vista basurales a cielo abierto, ríos contaminados, y mucha pobreza. Nuestra Constitución Nacional dice que debemos circular libremente por todo el territorio argentino, pero si no tenes para pagar peaje no lo podes hacer. Los peajes llegaron en años en que el Estado ausente vendió todo lo que pudo a manos privada, las rutas se rompían nadie las arreglaba así que los privados ofrecieron mantenerlas a cambio de que los conductores pagaran por ello, así el Estado entregó en concesión autopistas y rutas.

La gente circula por los caminos con peaje porque son rutas más seguras, tanto por el estado del asfalto y porque no circulan por zonas “peligrosas” en el sentido que el imaginario colectivo las considera. En Bs As lo seguro está lejos de las villas, y en Tucumán uno sabe que seguro se está cuando más lejos estemos de la casa de gobierno provincial. Ahí se entiende por qué les conviene tener cada vez más pobres e inflar las noticias sobre la inseguridad, porque la inseguridad también es un negocio, empujan a la gente directo adonde van a largar todas sus monedas porque así se van a sentir más “seguros”. Hasta el gps está configurado para ir por peajes, negocio redondo.

Es año electoral y eso se nota en Buenos Aires, carteles, pasacalles y gigantografías de ilustres desconocidos vigilan con sus hipócritas sonrisas el tráfico alocado de las autopistas.

Cuando alguien del interior se imagina Bs As se imagina una gran ciudad, grandes edificios, todo lo que uno pueda soñar, gente por todas partes y muchas cosas por descubrir, visto así hace pensar que deslumbrarse es fácil. Al menos en mi caso no fue así,  llegar a Bs As fue como llegar a algun barrio de la capital tucumana,  fue como estar en Tucumán, y les explico por qué:

Las ciudades son tan caóticas que sentimos como natural cosas que no lo son cuando vamos de ciudad en ciudad, esa vorágine de ciudad que tiene la capital tucumana me hizo sentir como en casa estando en Bs As, pero no fue del todo así, pese a que la locura de la ciudad está invadiendo nuestra provincia desde hace años afortunadamente estamos lejos de ser Buenos Aires…

La arquitectura nos dice mucho de un lugar, durante los años de Alperovich como gobernador en Tucumán se hizo popular la arquitectura “jaula”, casas, comercios y hasta edificios públicos e históricos fueron enrejados para protegerlos de delincuentes y vándalos.  En Bs As cualquier kiosko de barrio que vi tenía rejas, o tenía una pequeña ventana corrediza de vidrio por donde te atendían si previamente tocabas el timbre, y cuando te atendían la cara de mala voluntad con la que te atendían era proporcional al mal rato que un asalto te podría hacer pasar.

Dicen marketineramente que Buenos Aires es la ciudad de todos los argentinos, por mi experiencia puedo sugerir que es la capital nacional de los mal educados. Estando lejos se extrañaba la amabilidad del norteño, los saludos, los buenos días, los disculpe, ni yo me olvido de anteceder un “disculpe” a toda cosa que consulto, pero en Buenos Aires eso estaba de más.

Entramos a un supermercado y una señora iba saliendo, empujó la puerta hacia nosotros diciendo “tomá”. Cuenta la gente del interior que ya están acostumbrados a esa mala educación, y que por eso mismo los porteños saben identificarnos cuando no somos de ahí, porque somos amables.

El segundo día fuimos a una estación de servicio de bandera nacional, cargamos combustible y nos dispusimos a estacionar en un espacio disponible. Cuando ya habíamos estacionado el vehículo y nos bajamos para irnos  aparece una empleada quien nos indicó con poca educación que no podíamos usar el estacionamiento aduciendo que era “privado” y que el dueño no quería que nadie más estacionara allí, no había ninguna señalización que informara de ello, nos fuimos.

Más tarde acudimos a otra estación de la misma petrolera, ahí si nos permitieron estacionar pero nos topamos con otros detalles…

Cuando quise entrar al baño este estaba cerrado, era el mismo acceso al baño de personas con discapacidad y para poder ingresar había que colocar $1 en la ranura de la puerta (y ya saben lo difícil que es tener monedas para un tucumano), me acerqué a un playero a pedirle las llaves y este me respondió “tenes que poner un$1 o esperar a que me desocupe porque estoy laburando no te vayas a enojar como otros”, después de todo el viaje y las peripecias que había pasado no me iba a morir por esperar unos minutos, pero mientras esperaba pensaba cómo haría una persona con discapacidad…

Luego de obtener el acceso exclusivo al baño, salgo y entro al bar de la estación, nos sentamos para merendar algo luego de dar muchas vueltas con un caprichoso gps. La moza iba de un lado a otro limpiando mesas, pero no nos atendía ni nos miraba, era como si no existiéramos a pesar de que no había nadie más sentado. Resultó ser un “auto servicio” una de esas invenciones que los Tucumanos también están importando para gastar menos en pagar mozos y ahorrarse unos pesos, ah pero te cobran como si te sirviera Jesica Cirio vestida de coneja de pascua.

Porque ellos suponen que si llegas cansado a una estación de servicio luego de un largo viaje aún podes hacer algunos metros más para pedir tu merienda, genialidades de una excelente atención al cliente.

El ánimo de las empleadas era la postal del empleo indeseado, muchachas jovenes con una cara de siesta tucumana con 50º trabajando sin aire acondicionado, solo que ni hacía el calor de Tucumán y si había aire acondicionado.  Al menos el combustible era alentador, $11 la nafta super contra los $12 de nuestros pagos.

Otra de las cosas que padecí fue la falta de información, muchos ni siquiera saben los nombres de las calles, no los culpo, no necesitan saberlo.

Me pasó en repetidas oportunidades de acercarme discretamente a alguien, tratando de no llamar la atención para evitar a los delincuentes atracadores de viajeros, en voz baja hacía las preguntas y las respuestas eran siempre en voz alta: “NO! NI IDEA! AVER PARÁ! CHE! ALGUIEN SABE DÓNDE QUEDA…” y de 10 humanoides presentes, todos respondían lo mismo al grito de “NO! NI IDEA!”.  En una ocasión me acerqué al mostrador tanto que el vendedor se quiso hacer el gracioso y se me acercó diciendo “ah pensé que me querías dar un beso”, muerte dolorosa para el.

Otra de las cosas que me llamaron la atención era ver en todos lados en postes, paredes y en lugares visibles carteles con un número de ayuda para personas con problemas con las drogas, otro flagelo que se palpa hiere Buenos Aires de muerte.

 

El centro de Buenos Aires es esa mezcla de ciudad moderna – futurista, de por si sus fachadas recuerdan mucho al paisaje urbano europeo, pero antes de parecernos a los europeos hay que solucionar problemáticas sociales claves, progreso sin cambio no es progreso. Asentamientos precarios alrededor de las terminales del transporte público, gente que vive en las calles, niños trabajando en los semáforos, prostitución, delincuencia, drogas. Buenos Aires es por momentos la madre de los infiernos.

el barbudo de las palomas pidiendo monedas en Retiro

Siempre tuve cierta admiración por los trenes, en donde vivo tengo el recuerdo de haberlos visto en sus últimos días de gloria, los viejos trenes de pasajeros que atravesaban la geografía tucumana hasta principios de los noventa cuando el neo liberalismo nos los quitó, apagándose con ellos muchos pueblos del interior tucumano cuya vida giraba alrededor de este transporte publico. No tenía ni un solo recuerdo de haber subido a un tren, siempre les recordaba de lejos, o rememoraba el temblor de las vias con algúna ocasional tren carguero a finales del siglo.

Suelen decir que los trenes trajeron el progreso,  el taficeño Fredy Carbonel me contaba un día que los trenes también fueron medio de saqueo cuando los europeos comenzaron la primera etapa de la deforestación nacional llevándose nuestra madera, además de otras riquezas.

Pero en fin, como medio de transporte me despierta mucha nostalgia y curiosidad, como pasajero de colectivos soy el tipico que siempre se reserva un lugar al lado de la ventanilla y que siempre ve como si fuera la primera vez aquellos paisajes que nos regala el viaje. En Bs As por fin pude cumplir el sueño de subirme  a un tren, pese a que estuve tranquilo toda mi estadía los minutos previos a subirme me pusieron nervioso, ¿cómo sería aquella sensación de moverse sobre rieles, y a qué velocidad lo haríamos?.

Como algo informado ya venía, me compré la tarjeta “sube”, medio de pago con la que se puede circular en colectivo o tren en Buenos Aires, ja! y pensar que ni la tarjeta “ciudadana” ni la “metropolitana” saqué en Tucumán todavía!. Por suerte la chica que me la vendió fue demasiado atenta conmigo para explicarme su funcionamiento cuando le dije que no era de ahí. Con  la sube también se puede pagar el peaje y se están estudiando otras aplicaciones.

Aquel día partimos hacia Retiro, para abordar otro tren en la Linea Mitre hacia Tigre. No tenía muchas pretensiones para visitar lugares de Buenos Aires, no quería hacer las clásicas visitas vacías, quería algo de Cultura o naturaleza (?), bueno hice el intento.

Estos trenes de fabricación China son un verdadero lujo, la velocidad a la que se mueven es moderada, y la frecuencia con la que pasan es de 15 minutos aproximadamente. Realmente da gusto viajar de cómodos que son, al menos en esta época del año.  Como algo ya sabía sobre estos trenes porque había visto un par de videos cuando los trajeron al país, entendía sobre sus señalizaciones. Debajo de cada puerta hay un mapa con luces verdes y rojas, las verdes son las estaciones próximas por las que va a pasar, y las luces rojas son las estaciones por las que ya ha pasado. En el mismo mapa se indica si en alguna estación hay cerca una estación de subte. Además en las uniones de los coches hay letreros leds que informan cual es la próxima estación.

Para cuidar el estado del tren y a los pasajeros hay efectivos de seguridad privada, además algunas estaciones tienen vigilancia de gendarmería nacional.

En Tucumán estoy acostumbrado a que la gente se mire a los ojos, aún tenemos esa costumbre de mirarnos a los ojos con los extraños, por presumidos o por curiosos, somos unos atrevidos de la mirada :p eso se ve poco en Buenos Aires. Pero el transporte público es esa meca de miradas que nos devuelve la humanidad, sin dudas. El resto de la rutina los extraños se miran a los ojos muy poco en Buenos Aires,  siempre reniego de ese individualismo con el que aveces me cruzo en los edificios tucumanos donde te niegan el saludo, ni te miran cuando vas en el ascensor, o peor te niegan pasar a la planta baja por portación de cara. Reniego de las burbujas que nos mantienen aislados de los otros por creer que así vivimos más seguros o porque la vida de los otros no nos importa lo más minimo, pero allá es moneda corriente.

Jóvenes y viejos se mezclan en los andenes, los adolescentes se lookean para diferenciarse del resto y llamar la atención, a contramano de los adultos que pasan desapercibidos entre ellos, las tonadas se mezclan, desde el tucumano o el porteño básico, hasta el español con acento méxicano o colombiano y otras lenguas extranjeras. Es el primer viaje de este tren así que el boleto es gratis.

Tigre me trae recuerdos de una película del artista argentino Sandro  donde personifica a Muchacho, un lugareño que se enamora de una adinerada hija de una familia que tiene casa de veraneo en los ríos de Tigre, pero Muchacho es solo un empleado pobre de una lancha bus llamada “La Capitana” como llaman a su abuela, así que tendrá que ingeniárselas para ganar su amor pese a las diferencias sociales.

Para los tucumanos Tigre más cerca en el tiempo nos recuerda al político con apellido de mezcla de agua y harina, nuevo aliado político de los mellizos Orellana, quienes supieron ser la mano derecha de los Alperovich ayudandoles  a ganar elecciones decisivas en Tucumán.

Pregunté a un policía adónde quedaba la Embajada de Famaillá y no supo decirme ajaja!.

Cuando llegás a la estación de Tigre hay unos servicios de colectivos turisticos que te invitan  a un paseo de 1 hora por $70 por cada humanoide, pero juzgué que era un desproposito recorrer en colectivo un lugar cuyo principal atractivo son sus ríos (Al margen del casino sus ferias y el parque de la Costa). Las tarifas para recorrer las aguas de Tigre varían entre $80 a $120 según se trate de una lancha bus o de un catamarán.

Me llamó la atención ver a muchos jovenes asiáticos en Tigre, después entendí que ellos se divierten en las atracciones acuáticas, esas manías asiaticas de subirse al agua como si no les bastara con los tsunamis😐 .

Tuvimos la suerte de que que nos agarró una tormenta eléctrica, digo suerte porque lejos de sufrirla fue un plus para nuestro paseo por el río, si bien la embarcación estaba bien cerrada el calor humano y del motor complicaron un poco la visión cuando comenzaron a empañarse los vidrios. Para colmo comenzó a gotear el techo y tuvieron que implementar el “método Massa” para solucionar las filtraciones, las goteras bah!. Y como los tucumanos solitos se encuentran coincidimos en aquel paseo con una familia cuya madre era oriunda de Graneros pero vivía hace tiempo en Buenos Aires.

 

pinguinos de río

Terminar empapados fue inevitable, ¿pero qué más daba?, regresamos a la estación de trenes para secarnos un poco, en el baño de hombres un muchacho con su hijo probaba sin éxito conseguir agua de las canillas, en la estación de la localidad de un candidato a la Presidencia no había agua, verguenza.

Y como todos comenzaron a agolparse al grito de ¿no hay agua!?, me tenté y les respondí “allá afuera hay mucha agua amigo!” – risas – .

Siempre me había llamado la atención San Telmo de algunas canciones que he escuchado (Te busco perdido por San Telmo, colgado de los cables que unen los tejados – Buenos Aires 2001 – Ismael Serrano) así que hicimos una visita fugaz porque en donde estábamos parando nos esperaba un rico asado preparado por manos tucumanas a las nueve de la noche.

Nos paseamos en el atardecer de San Telmo, con sus adoquines y sus balcones, con sus viejas fachadas y sus antiguedades, con más tonadas y lenguas extrañas, retratandonos con los personajes de historietas que adornan sus esquinas. No bastan las horas para recorrer cada recoveco que nos da curiosidad descubrir de Buenos Aires…

Astrolabio a la venta en una casa de antiguedades, antiguo instrumental marítimo para conocer la posición tomando como referencia los astros en el cielo. San Telmo

Galería completa de fotos haciendo click aquí

No puedo negar que Buenos Aires me sorprendió cuando creí que ya sabía lo que necesitaba saber, le saqué el jugo al viaje, conocí gente maravillosamente amable en medio de tanto individualismo, aunque me quedé con ganas de conocer personalmente a otros amigos en la distancia que habitan otros rincones de Buenos Aires…

Pero quién nos dice a lo mejor no es la última vez y no es un adiós sino un hasta la próxima. A continuación les dejo algunas fotos de cosas que me llamaron la atención de Buenos Aires, espero sus comentarios al final del post.

cazadores de los buenos aires

lamparas leds en la Estación de Caseros

Murgas palpitando los carnavales porteños

Congreso de la Nación

reparación de la cúpula del Congreso

El almacén de Manolito

En el cielo siempre hay lugar

el ojo del “gran hermano” sentado en la punta del obelisco

Atardecer en San Telmo

La casa jumanji (?) – San Telmo

marca tucumana de jugos en una esquina de San Telmo.

En Bs As me acercaron este Long Play de un artista tucumano ¿lo recuerdan? – Juan Antonio

Super hijitus y su amigo Larguirucho en una esquina de San Telmo sacandose fotos con turistas-

No lo estoy pisando, estoy recostado sobre el – Tigre.

El perro de 5 patas – San Antonio de Padua / Bs As.

una empanada por $10 – Tigre

el monstruo solitario de la cerca

 

Nido con televisión incluida – Tigre

Los mal educados de siempre – Tigre

Una cata en Retiro

La torre de los ingleses – Retiro

 

Amarillo y negro, como los tachos tucumanos de los noventa.

viajero solitario esperando el tren – Retiro

Gato con cascabel es imán para la ventas en un puesto de revistas – Retiro

Popeyes navales – Tigre

Miradas sobre la ventanilla del tren

conozco varios recibidos de aquí – Caseros

Intervenciones visuales

Volver al futuro en un renault fuego – San Martín / Bs As.

Ángeles olvidados

remen, remen, remen – Tigre

De regreso a Tucumán y antes de salir de Buenos Aires nos topamos con un accidente protagonizado por camiones, ese día llovía muchisimo por lo que fue común ver vehículos despistados, aquella mañana se originó en Bs As una gran tormenta que luego se fue fragmentando y fue lo que inundó buena parte del sur de Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. Aquí el video del accidente:

2 comentarios el “Tucuman Arde en Buenos Aires

  1. me encantó!!!!!

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