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Heladera social ¿invento tucumano?

Hace algunos días la noticia de una heladera social made in Tucumán recorrió el país, muchos se conmovieron con la iniciativa, al punto que fue tema muy comentado y compartido en las redes sociales.

Había visto la noticia en Todo Noticias TN , el periodista Sergio Lapegue presentaba a la heladera social casi como un “invento” tucumano sin embargo, hay que decirlo, la idea no es de aquí ni tampoco es de ahora.

Se ha venido implementando en otros países, por ejemplo en abril del año pasado el sitio deia.com publicó la notica de que la Asociación de voluntariado de Goldakao en España colocó heladeras sociales para idéntico fin que la iniciativa tucumana. Allí también la idea era rescatar la comida sobrante de los restaurantes y casas de familia, la única condición para aportar alimentos era que estuvieran etiquetados con la fecha en que habían sido dejados en la heladera (como aquí). En la misma noticia informan que la iniciativa si bien era nueva en España ya venía implementandose desde hace tiempo en Berlín, Alemania.

La heladera social de Goldakao - España

La heladera social de Goldakao – España

Navegando encontramos otro antecedente de diciembre de 2014 en la ciudad de Bruselas, Bélgica donde se había implementado la segunda heladera de esa ciudad, con la idea de abastecer a los indigentes sobre todo en los meses de invierno y congelación.

Fre go - Bruselas, Bélgica

Fre go – Bruselas, Bélgica

En el mismo sitio se hace referencia a una noticia publicada el mismo año por la BBC de Londres, sobre otra “nevera” en la ciudad de Hail, Arabia Saudita. Su anónimo impulsor  decia que eso le ahorraba a la gente pobre la “verguenza” de pedir comida.

Free go - Arabia Saudita

Free go – Arabia Saudita

Tanto fue el debate en torno a la heladera social de Tucumán que una revista local publicó una entrevista ficticia al personaje urbano “gordo moneda” titulado “heladera social: otro invento de la prensa” (pueden leerla haciendo click aquí).

Entre chiste y chiste los autores de la publicación dicen que es detestable la idea de hacer fila para comer y que tendrían que disponer de un comedor comunitario porque no es digno comer en  la vereda.

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Personalmente creo que si la idea es recuperar la comida para que no se la tire y sea aprovechable por alguien que lo necesita entonces el invento cumple su función. También creo que por unos momentos cumple la función de que volvamos a mirar a nuestro alrededor y no ignorar a la gente que vive en la calle, que no tiene un techo dónde dormir ni dónde comer.

También cumpliría su función si a partir de esto los tucumanos tomaramos conciencia de que la noticia no es la heladera social sino que cada vez hay más gente viviendo en las calles, que la hubo siempre eso sí.

Tomar conciencia también de que como paliativo la heladera social puede funcionar, pero el problema raíz que hay que solucionar o combatir es la gente en  situación de calle, hay que sacar a las personas de ahí pero para eso hay que iniciar un trabajo interdisciplinario porque son muchas las historias y son muchos los factores por los que una persona termina allí, los que alguna vez han trabajado con ellos saben que es muy díficil ayudarlos.  Hay que devolverles el sentido a sus vidas para que puedan valerse por sí mismos y los que no puedan hacerlo por su salud o edad que tengan garantizada la contención y un hogar para hacerlo. Esto es no solo responsabilidad del Estado, sino también de cada uno de nosotros como ciudadanos, como sociedad, para ayudar, ya sea participando de iniciativas similares, proponiendo nuevas ideas, o acercándonos a ellos para conocer en primera persona sus necesidades.

Antes de la iniciativa tucumana ya había visto en las noticias la heladera social en otro país, al principio me pareció novedoso y buena idea, pero a la vez me surgieron algunas preguntas al respecto:

Una heladera tiene una cierta capacidad de almacenamiento, ¿ podrá contener la gran demanda de personas en situación de calle?

¿Y si en algún momento la heladera queda completamente vacía y no satisface a todos los que esperaban en la fila? alguien se iría con las manos vacías.

También coincido con la observación de la revista: no es digno comer en la calle, al menos que tengan una mesa para comer.

Con toda la buena intención y voluntad buena parte de los alimentos siguen siendo las sobras de alguien, en este caso de los bares y de los vecinos,  eso en algún punto es degradante porque cuando la gente de la calle busca en los contenedores de basura también busca sobras, claro que quien no tiene nada en su estomago durante días acepta lo que sea. Lo ideal sería que cada persona consumiera comida caliente del día.

La heladera social también es un riesgo, no solo porque alguien puede intoxicarse y hacerte juicio con todas las de ganar, sino porque al poder cualquiera de la comunidad dejar su alimento ahí podría intencionalmente sabotearlo a propósito para hacer daño a los indigentes, porque locos con odio de clase nos sobran. Además ¿existe algún seguimiento médico nutricional sobre los consumidores? porque recordemos que puede haber gente alérgica, o personas con enfermedades a las que les está prohibido el consumo de ciertos ingredientes o alimentos.

En ese sentido creo que hace falta aumentar el control en el ingreso de la comida, en la recolección y distribución de la misma.

Hace algunas semanas veía una entrevista en C5N donde hablaban los integrantes de una iniciativa llamada “plato lleno”, la misma consiste en rescatar comida de eventos (fiestas, casamientos, eventos empresariales, etc.). Según comentaban sus miembros, disponen de todo un operativo de seguridad e higiene para la recolección y el traslado de los alimentos para disminuir el riesgo. La diferencia es que “plato lleno” destina lo recolectado a comedores comunitarios, son los intermediarios.

Celebro la idea si se ha dispuesto con buenas intenciones la heladera social, pero es precisamente la sociedad la que se debe un debate serio sobre las personas en situación de calle para que tengan una oportunidad. Personas solidarias en esta provincia hay muchas, recurso humano e ideas sobran, nos consta, pero tenemos que aprender que ni la heladera social ni un comedor son soluciones definitivas, son paliativos, cada ser humano merece tener garantizados todos sus derechos y vivir en condiciones dignas.

 

 

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